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Estado Zulia

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Su Historia


Etapa Precolombina.

"La inquietud de los investigadores e historiadores se ha proyectado hacia las posibilidades de encuadrar en el tiempo la fecha del origen del hombre zuliano y poblamiento de las áreas lacustres.

Cualquier explicación sobre esta delicada cuestión no pudiera tomarse con sólida base, puesto que aún nada se ha logrado escudriñar sobre tan importante aspecto.

No se podría afirmar o negar las posibilidades de un autoctonismo poblacional, por carecer de elementos determinantes para sostener esa hipótesis."

En lo que respecta a la Región lacustre, donde hoy se asienta el Estado Zulia, sus primeros habitantes no pueden ser llamados autóctonos, propiamente, porque ellos no descienden de hombres que desde un primer momento hubieran surgido a la vida en estas tierras.

En cuanto al número de. años, que puedan calcularse para explicar la presencia del hombre en la región lacustre, nada se sabe; pero sí es evidente que hace más de 10.000 años que estas tierras están pobladas por seres inteligentes.

El fenómeno de la migración sobre el área lacustre significa que el hombre zuliano inicialmente fue advenedizo, no era de allá. Es decir: en la medida que los hombres primitivos fueron transmitiendo la noticia de la existencia de un nuevo territorio apto para la vida humana, en esa medida se fue poblando el área lacustre.

Inicialmente, fueron hombres de muy alto grado de primitivismo: posiblemente los primeros descendientes del primer grupo de hombres venezolanos asentados en el territorio del actual Estado Falcón o del área de Carora y Los Andes. En todo caso, con muy baja cultura fueron aquellos primeros habitantes, pertenecientes a la época paleolítica.

Posteriormente y después de muchos años, estos primitivos habitantes que se habían ubicado en las tierras más fértiles, como las áreas de los distritos Maracaibo. Mará, Perijá, Colón, Bolívar y Miranda, fueron violentamente desalojados y exterminados por una gran oleada que provino del área falconiana y que perteneció a la nación arawaca. Con un nivel cultural más alto, conocedores de algunas técnicas para pesca y siembras y con mejor organización social, esta migración duró un largo período de años.

Por razones de expansionismo, o tal vez obligados por cataclismos sucedidos en el área andina o en la región montañosa de Colombia, en la zona de influencia del río Magdalena, se sucedieron en diversas épocas y por largo tiempo, las oleadas de gentes aguerridas y altamente belicosas, pertenecientes a la nación caribe.

En el área zuliana, para el momento del descubrimiento, se localizaban diversas agrupaciones aborígenes de muy antigua ascendencia que pertenecían a dos grandes naciones aborígenes: la nación caribe y la nación aruaca o arawaca.

Estos grupos indígenas mostraban diversidad de costumbres y distinto idioma, pero todas ellas presentaban como característica común especial el amor a la libertad y el valor ante los peligros.

Los más importantes grupos aborígenes eran:

De nación arawaca.

1. Los goajiros: en la región de la Península de La Goajira.

2. Los zaparas, lo toas y los sinamaicas: habitantes de las áreas costeras del Golfo de Venezuela y las islas ubicadas a la entrada de la Barra del Lago.

3. Los tansares habitantes asentados en el área actual de la parte oriental del distrito Maracaibo.

4. Los onotos y aliles: habitantes de las costas occidentales del Lago.

5. Los cocinas: ubicados en el litoral occidental del Golfo de Venezuela.

6. Los caquetíos: que se asentaban en el área de los actuales distritos Miranda, Bolívar y Baralt.

7. Los parantes: que se dedicaban a la pesca lacustre en las costas orientales del Lago, entre Los Puertos y Cabimas.

De nación caribe.

1. Los bubures o bobures: vivían en el área sureste del Lago, en el actual distrito Sucre.

2. Los buredes o coronados: estaban asentados en las sierras surorientales del territorio lacustre (en la actual serranía de Ciruma).

3. Los coanaos: cuya área de influencia eran los territorios de los distritos actuales Colón y Perijá, hacia el piedemonte perijanero.

4. Los quiriquires: habitantes del distrito Colón en las tierras planas y cenagosas.

5. Los pemones: de quienes descienden los actuales motilones, yucpas, etc. Habitaban la serranía de Perijá, conocida por ellos como Cordillera de Itotos.

Fue muy difícil para los españoles determinar cada nación aborigen de modo preciso y definitivo. Muchos nombres que encontramos en los historiales de la conquista obedecieron al lugar en donde habitaban las gentes, que muchas veces fueron conocidas con otras denominaciones. Pero el más grande obstáculo para la identificación fue el parecido común que tuvieron los aborígenes, a tal punto que un historiador español, a propósito de la identificación del aborigen, decía: "Quien ha visto un indio los ha visto a todos, porque todos son iguales."***

La vida aborigen.

"Las actividades de los habitantes precolombinos asentados en el territorio zuliano no presentaron aspectos resaltantes de adelanto, como sucedió en otras regiones de América. Ellos vivían su vida de acuerdo a las facilidades que les prestaba el habitat o el lugar en donde desarrollaban sus actividades. De ahí que no se pueda hablar de niveles comunes en sus actividades; sin embargo hay algunas características que es necesario conocer en los siguientes aspectos:

a. Alimentación:

El régimen alimenticio de los aborígenes variaba de acuerdo a las regiones en que habitaban. Los indios de las costas vivían de la pesca; los de las tierras planas y selváticas, de la cacería; los de las montañas, de la cacería y de los tubérculos o raíces,)i que sin cultivo especial brindaba la naturaleza. Un alimento común lo constituyó el maíz; pero también se alimentaron de las bayas de cacao, baya del llamado árbol pan y una riquísima variedad de frutas desconocidas por los españoles. No conocieron el alimento cocido y sazonado, sino simplemente pasado por agua hirviendo. Esto sucedió con los grupos más avanzados, ya que hubo aborígenes que para el tiempo del descubrimiento aún no conocían el fuego.

b. Vivienda:

De igual modo a como sucedía con la alimentación, acontecía con la vivienda. Ella respondía a las necesidades para resguardarse de la intemperie, de acuerdo con las exigencias del habitat. En las regiones frías como Perijá, sierra de Ciruma y montes del sureste del Lago, la habitación de palma fue completamente adecuada al clima: paredes de palma y techo del mismo material. Fueron viviendas para muchas familias. En las selvas y montañas las cuevas fueron un refugio natural y provechoso. En los climas cálidos, como las tierras bajas del área lacustre y en la península de La Goajira, las habitaciones fueron simplemente ranchos de palma o moriche, sin paredes, levantadas sobre estructura de madera; ello respondía a la naturaleza nómada de muchas familias aborígenes. En las islas de la entrada al Lago se construyeron viviendas de madera, techadas de moriche, levantadas sobre estacas y comunicadas unas y otras con puentes removibles para defenderse de las fieras o de ataques enemigos. Esta clase de viviendas llamó poderosamente la atención a los españoles, quienes las denominaron palafitos (viviendas sobre las aguas).

c. Vestimenta:

El indígena zuliano,.por regla general, se presentó al natural, simplemente cubierto con un guayuco. En las áreas desérticas de La Goajira, donde el viento y el sol se muestran más inclementes, las mujeres se cubrieron de mantas tejidas en sus viviendas. En las otras regiones, poca vestimenta se usó. La mayor parte usaron adornos de plumas a manera de corona o diadema. Las mujeres utilizaron collares de semillas o metales, así como sortijas, pulseras y otra clase de adornos.

Práctica común fue el descansar y dormir en chinchorros de fabricación propia.

d. Trabajo:

El trabajo fue prácticamente desconocido por los indios zulianos. En algunas familias las mujeres llevaron el peso de la casa, buscando el alimento o sembrando en los elementales conucos, en tanto el hombre descansaba no por pereza, sino porque a él correspondía la defensa del grupo y los aspectos rituales de religión o fiestas.

Los indios, en general, fueron dedicados a la pesca y la caza. Los de más avanzada cultura se ejercitaron en las prácticas agrícolas, como los caquetíos, quiriquires y buredes; en las actividad de cría, como los goajiros que domesticaban algunas especies utilizadas para alimentación. Los principales productos agrícolas cosechados por los aborígenes, especialmente los de nación caribe, fueron: maíz, yuca, algodón, frijol, auyama, ocumo, etc. El tabaco y el hayo fueron muy apreciados por sus características estimulantes y estupefacientes.

En la industria conocieron ampliamente los secretos del tejido. Fabricaban cestas, chinchorros, telas. En orfebrería es poco lo que ofrecieron, aun cuando hay algunas muestras en la cultura caquetía y quiriquire. La cerámica la conocieron más profundamente: fabricaron estatuillas, vasijas, etc. Los instrumentos de trabajo fueron de madera o piedra.

Los caquetíos lograron desarrollar un comercio intenso a base de la sal y del pescado. Comerciaron con aborígenes de las sierras andinas, de quienes en cambio recibían en pago aguilillas de oro, telas de algodón y vasijas y estatuillas de cerámica.

e. Defensa:

La lucha por la subsistencia siempre preocupó al aborigen, en razón a la aplicación de la ley del más fuerte. Por ello los varones vivían en perpetua vigilancia. Utilizaban flechas envenenadas. Algunos grupos de más avanzada cultura utilizaron armas de piedra trabajada a manera de hacha. La guerra entre tribus era una actividad muy común y el vencedor podía esclavizar al vencido por un determinado número de años o a perpetuidad.

Desde muy niños los varones eran adiestrados en diversas actividades para despertar en ellos el valor y fiereza de que habrían de hacer muestra como guerreros.

f. El aspecto religioso.

"En el aborigen venezolano no se encuentran manifestaciones de ateísmo. El indio zuliano tampoco lo fue. Siempre creyó en la existencia del Espíritu del Bien y el Espíritu del Mal. Eran de prácticas politeístas y fetichistas. Su más importante actividad religiosa fue la adoración al Sol y a la Luna.

Poseían especial veneración a los muertos a quienes enterraban en grandes tinajas de barro cocido, con idolillos y alimentos; esas tinajas funerarias las denominaban guacas.

A pesar del espíritu profundamente religioso de nuestro aborigen, nunca levantaron templos; pero sí existían lugares sagrados y cuevas en donde practicaban danzas y ceremonias religiosas, presididas por los sacerdotes que a la vez eran los médicos de la tribu o mojanes.

Las ceremonias estaban acompañadas de danzas rituales que se amenizaban con instrumentos de percusión, de maderas huecas y ocarinas y flautas hechas de hueso o cañabrava.

g. La organización política y social.

Los pueblos indígenas siempre estuvieron regidos por un jefe absoluto, elegido por su valor ante el peligro o la destreza en la lucha con el enemigo. Este jefe, llamado cacique por los europeos, estaba generalmente asesorado o aconsejado por elementos más ancianos de la tribu.

Ante el peligro común, fue práctica muy usada el confederarse varias tribus bajo la autoridad del jefe más valiente.

En el aspecto social prevaleció la autoridad de la madre. Por eso se dice que la organización social fue esencialmente matrilineal. En efecto, el parentesco se determinaba en base a la línea materna y no a la paterna. No conocieron la propiedad privada como la entendemos en nuestra época, sino que fue práctica común la propiedad comunitaria.

h. El aspecto cultural de nuestros aborígenes.

Los habitantes del territorio del Lago de Coquivacoa no presentaron un grado de civilización avanzado; por ello no podemos señalar ningún monumento que testifique un antiguo momento cultural. Ello debióse a las condiciones del territorio donde actuaron y a la dura lucha por la existencia.

Restos de sus rudimentarias manifestaciones las encontramos en dos ejemplos de petroglifo (dibujo sobre piedra), realizados posiblemente como primera manifestación escrita de su pensamiento: Cerro del Dibujo, en el distrito Maracaibo, a 32 kilómetros de la Represa de Tule y El Hombre Pintado, en el distrito Mauroa del Edo. Falcón, a 60 kilómetros de los Puertos de Altagracia.

En cuanto a las manifestaciones de su industria cerámica y aspectos religiosos, tenemos muestra clara de ellas en el cementerio indígena que se halla perdido en los montes de las cercanías del poblado La Plata, cerca a Cabimas y en el ya desaparecido cementerio indígena de Tamare, distrito Bolívar.

No conocieron la escritura y tuvieron rudimentarios conocimientos sobre la moneda.

Este aspecto no se mostró en igualdad de manifestaciones desde el momento de la aparición del hombre en las tierras lacustres, sino que fue presentándose por etapas, en un proceso lento pero altamente evolutivo".(*)


 

*Antonio Gómez Espinoza. (1990)"Historia Básica del Zulia" págs. 7-31

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